Conservar las semillas: duración, recipiente y prueba de germinación
En seco, en fresco y a oscuras, la mayoría de las semillas de huerta y de aromáticas aguantan de dos a cinco años. Cuánto tiempo según la especie, en qué guardarlas y cómo comprobar un sobre antiguo con diez semillas.

En esta guía
Una semilla está viva: respira lentamente, y todo lo que acelera esa respiración acorta su vida. Bastan por tanto tres condiciones para conservarla mucho tiempo: seca, fría y a oscuras, en un recipiente cerrado. Así, la mayoría de las semillas de huerta y de aromáticas siguen siendo utilizables de dos a cinco años según la especie, y una prueba de germinación con diez semillas basta para decidir antes de sembrar un lote antiguo.
La humedad y el calor son los dos enemigos
Una semilla seca vive a cámara lenta. En cuanto el aire ambiente se carga de humedad, recupera una actividad que consume sus reservas y se vuelve vulnerable a los mohos. El calor produce el mismo efecto, al acelerar las reacciones internas. Ambos se suman: una caja colocada encima de un radiador o cerca de una ventana soleada es el peor sitio de la casa.
De ahí se derivan tres reglas.
- Secar antes de guardar. Las semillas recogidas en el huerto se dejan secar unos días en plano, sobre papel absorbente, antes de meterlas en la caja. Un sobre empezado solo se vuelve a cerrar cuando las semillas no han tomado la humedad de la estancia.
- Limpiar. Los restos de vainas y cápsulas y las envueltas vacías retienen el agua y albergan mohos que después pasan a las semillas. Se retiran antes de guardarlas.
- Evitar los cambios de temperatura. Un sitio estable y fresco vale más que un sitio a veces muy frío y a veces templado, porque cada variación crea condensación dentro del recipiente.
¿Cuánto tiempo sigue siendo viable una semilla?
La duración de vida depende sobre todo de la especie, y las diferencias son considerables: una semilla de cebollino aguanta una temporada o dos, una semilla de tomate varios años. Las duraciones siguientes valen para semillas conservadas en seco, en fresco y a oscuras. En un cajón de cocina a temperatura ambiente, es prudente dividirlas por dos.
| Semillas | Duración de vida indicativa | Lo que la acorta |
|---|---|---|
| Cebollino, cebolla, puerro, eneldo, chirivía | 1 a 2 años | Pérdida rápida ya en el segundo año, aun bien guardadas |
| Perejil, cilantro, zanahoria, perifollo | 2 a 3 años | Semillas finas y ligeras, sensibles a la humedad |
| Albahaca, pimiento, guindilla, tomillo, orégano | 2 a 4 años | Calor de almacenamiento |
| Salvia, guisante, judía, lenteja | 3 a 4 años | Golpes y aplastamiento del lote |
| Lechuga, espinaca, rúcula, mostaza | 3 a 5 años | Luz directa sobre el recipiente |
| Rábano, col, brócoli, nabo | 4 a 5 años | Poco sensibles, aguantan bien |
| Tomate, berenjena, pepino, calabaza | 4 a 6 años | Muy buena longevidad si el lote se mantiene seco |
Estas horquillas son indicativas, no garantías: el estado de la semilla en el momento de guardarla cuenta tanto como el tiempo. Un lote mal secado pierde su poder germinativo en un año; un lote conservado de forma impecable supera a veces con holgura el extremo alto de la horquilla. Los porcentajes de germinación anunciados en un sobre nuevo, del orden del 75 al 85 % según las especies, van bajando después poco a poco.
El recipiente adecuado, el sitio adecuado
El método recomendado por la Royal Horticultural Society cabe en una frase: semillas secas en sobres o envueltas de papel etiquetados, guardados a su vez en una caja hermética con un desecante.
Cada elemento tiene su papel. El papel deja respirar a la semilla y evita que un resto de humedad quede atrapado contra ella. La caja hermética detiene la humedad de la estancia. El desecante, gel de sílice o cloruro de calcio de los que se venden para los absorbedores de humedad, captura la poca agua que queda. La etiqueta, por último, evita clasificar a ojo: el nombre, la variedad y el año de recolección o de compra se anotan al guardarlas, nunca después.
En cuanto al emplazamiento, un armario fresco sirve, pero la parte baja del frigorífico es mejor: una conservación a temperatura ambiente reduce de forma apreciable la duración de vida frente a una conservación en frío. El congelador alarga todavía más las cosas, siempre que las semillas estén perfectamente secas y no sufran ciclos repetidos de congelación y descongelación. Una caja sacada del frío se deja volver a temperatura ambiente antes de abrirla; si no, la condensación se deposita directamente sobre las semillas.
Vale la pena guardar los sobres originales: llevan la época de siembra, la profundidad, el plazo de germinación y el año del lote. Un estuche que reúna esas indicaciones y un cuaderno donde anotar fechas y resultados evita volver a descubrirlo todo cada primavera.
Para las semillas compradas a granel o recogidas en cantidad, un tarro de vidrio cumple muy bien: no toma los olores y se limpia a fondo. Como deja pasar la luz, se guarda en un armario cerrado y no en una estantería expuesta. Cuidado, eso sí, con el cierre: una tapa de corcho cierra sin ser hermética, lo que sirve para un stock que se consume en el año, no para una reserva de varias temporadas. Para esta última, una junta de goma y una bolsita de gel de sílice son imprescindibles.
Probar un sobre antiguo con diez semillas
Esta prueba cuesta diez semillas y diez minutos, y evita perder una bandeja entera de sustrato y tres semanas.
- Tomar diez semillas al azar del sobre, sin elegir las más bonitas.
- Humedecer una hoja de papel absorbente, escurrirla para que quede húmeda sin gotear, y colocar en ella las semillas separadas.
- Doblar el papel, meterlo en una caja cerrada o una bolsa de plástico y ponerlo en una estancia templada, entre 18 y 22 °C.
- Comprobar cada dos días que el papel sigue húmedo, y volver a humedecerlo si hace falta.
- Esperar el plazo de germinación propio de la especie, más unos días de margen: de cinco a diez días para la albahaca, de dos a tres semanas para el perejil, cuyas semillas agradecen un remojo de una noche antes de la prueba.
- Contar las semillas germinadas. Cada semilla nacida equivale a un 10 % de tasa de germinación.
La lectura es sencilla. A partir de ocho semillas de cada diez, el lote se siembra con normalidad. Entre cinco y siete, sigue siendo utilizable sembrando más espeso y aclarando después. Por debajo de cuatro, más vale partir de un sobre nuevo para los cultivos que importan, y reservar el lote viejo para los micro-brotes, donde la densidad de siembra es alta de todas formas: nuestra guía de micro-brotes para principiantes detalla ese cultivo.
Las semillas germinadas durante la prueba no se tiran: se trasplantan con cuidado a un alvéolo con sustrato de siembra, siempre que se manipulen por la envuelta de la semilla y nunca por la radícula, esa primera raíz tan frágil.
Organizar la reserva de una temporada a otra
Una caja de semillas se revisa una vez al año, preferiblemente en invierno, antes de la temporada de siembra. La revisión consiste en sacar los lotes cuya horquilla de longevidad ya se ha superado, probarlos en lugar de tirarlos y anotar en cada sobre el porcentaje obtenido. La lista de lo que falta se hace en ese mismo momento, antes del alud de la primavera.
Los lotes del mismo año se agrupan, y las especies de vida corta como el cebollino, el eneldo o la chirivía se colocan delante: son las que hay que consumir con prioridad. Nuestro calendario de siembras en interior indica el mes de uso de cada especie, lo que ayuda a decidir qué volver a comprar. En cuanto al sustrato que recibirá esas semillas, tampoco se improvisa: la diferencia entre un sustrato de siembra y un sustrato universal se explica en nuestra comparativa de sustratos.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿Se pueden sembrar semillas caducadas?
La fecha impresa en un sobre es una fecha de venta, no una fecha de muerte. Una semilla bien conservada sigue siendo viable a menudo varios años después de esa fecha, simplemente con una tasa de nascencia más baja. La única forma de saberlo es germinar una decena de semillas sobre papel húmedo antes de dedicar una bandeja y sustrato al lote entero. Si nace la mitad, el sobre todavía sirve sembrando más espeso.
¿Hay que meter las semillas en el congelador?
El congelador sirve para una conservación larga, con dos condiciones estrictas. Las semillas deben estar perfectamente secas, ya que si no el agua que contienen las daña al helarse, y no deben sufrir ciclos repetidos de congelación y descongelación. Para un uso doméstico corriente, la parte baja del frigorífico es más sencilla y ya muy eficaz. En ambos casos, el recipiente debe ser hermético para impedir que entre la condensación.
¿Por qué se enmohecen mis semillas dentro de la caja?
Las semillas guardadas todavía húmedas, o encerradas con restos de vainas y cápsulas, desarrollan mohos. Esos residuos vegetales retienen el agua y albergan hongos que después pasan a las semillas. Hay que dejarlas secar unos días en plano antes de guardarlas y retirar todo lo que no sea la semilla misma. Una bolsita de gel de sílice dentro de la caja absorbe la humedad residual.
¿Todas las semillas se conservan en seco?
No, y es una excepción importante. Las semillas llamadas recalcitrantes, las del roble, el nogal o la magnolia por ejemplo, mueren si se dejan desecar. Se conservan unos meses en una bolsa de vermiculita húmeda, de arena o de una mezcla de coco y arena, dentro del frigorífico en torno a 5 °C. Las semillas de huerta y de aromáticas del comercio, en cambio, se conservan bien en seco.



















