Salvar una aromática de supermercado: dividirla y trasplantarla
Una maceta de albahaca de supermercado contiene decenas de plántulas apretadas en unos pocos centilitros de sustrato. Dividirla en tres o cuatro matas y trasplantarla cambia su duración de vida.

En esta guía
Una maceta de aromática comprada en un supermercado no es una planta: es una siembra muy densa, varias decenas de tallos criados juntos en invernadero para venderse en unos pocos días. La solución cabe en un gesto, que conviene hacer nada más volver de la compra: sacar el cepellón, cortarlo en tres o cuatro bloques enteros y trasplantar cada bloque a su propia maceta, con sustrato nuevo. Una albahaca tratada así se cosecha durante meses en lugar de dos semanas.
Por qué estas macetas se agotan tan rápido
La maceta comercial se ha pensado para un uso corto. Las semillas se siembran en gran número para obtener enseguida un volumen de follaje atractivo en el lineal, y el sustrato, a menudo una mezcla ligera y muy poco nutritiva, solo tiene que aguantar hasta la caja.
Tres límites se acumulan una vez que la planta llega a casa.
- El espacio. Las raíces ocupan ya toda la maceta en el momento de la compra. Se enrollan, se entrelazan y no encuentran espacio nuevo que explorar.
- El agua. Un cepellón saturado de raíces casi no retiene nada: el riego lo atraviesa y sale por el fondo en unos segundos, mientras que el centro sigue seco.
- El alimento. Los pocos elementos minerales presentes al principio se consumen en dos o tres semanas. Las hojas palidecen y los brotes nuevos se hacen más pequeños.
La señal más elocuente es esa: la planta se marchita entre dos riegos aun estando próximos, y las hojas nuevas son más pequeñas que las viejas. Son exactamente los indicios que, en una planta de interior, avisan de que hace falta un trasplante.
No todas las aromáticas se dividen
Antes de cortar hay que saber qué contiene la maceta. Algunas especies son matas de plántulas a las que la división alivia; otras crecen sobre una raíz única que la hoja del cuchillo estropearía.
| Aromática | Lo que contiene la maceta | División | Duración después |
|---|---|---|---|
| Albahaca | Varias decenas de plántulas apretadas | Sí, en 3 o 4 bloques | Una temporada, más si la habitación se mantiene cálida |
| Cebollino | Una mata de bulbillos | Sí, con mucha facilidad | Varios años, rebrota después de cada corte |
| Menta | Una cepa de rizomas rastreros | Sí, cada fragmento arraiga | Varios años |
| Perejil | Plántulas de raíz pivotante | Más bien no: bloques anchos o nada | Dos años, se espiga el segundo año |
| Cilantro | Plántulas de raíz pivotante | No, se espiga si se la molesta | Unas semanas, hay que resembrarlo con regularidad |
| Tomillo, romero | Una sola planta salida de esqueje | No, se trasplanta tal cual | Varios años |
Para la albahaca, el cebollino y la menta, la división es, por tanto, el gesto adecuado. Para el cilantro, es mejor consumir la maceta enseguida y volver a partir de una siembra: nuestro calendario de siembras de interior indica las fechas. El tomillo y el romero, por su parte, se conforman con una maceta mayor y un sustrato drenante.
Preparar el puesto de trabajo
El trasplante ensucia y sale mejor de un tirón, sin ir a buscar una herramienta a mitad de faena. Reúna de antemano:
- Macetas con agujeros, de barro a ser posible. La pared porosa deja respirar a las raíces y evacúa la humedad sobrante, lo que va bien a las aromáticas. Un diámetro de 14 cm acoge una mata de tres o cuatro tallos; un diámetro de 20 cm acoge tres o cuatro matas juntas.
- Sustrato nuevo, de trasplante o universal, humedecido antes de usarlo.
- Una paleta de trasplante y un plantador, más cómodos que una cuchara para rellenar sin apelmazar y para asentar un cepellón.
- Un cuchillo limpio o una hoja recta, para cortar el cepellón de forma franca.
- Platos, o una bandeja grande.
Las macetas de barro nuevas se sumergen una media hora en agua limpia antes del primer uso: seco, el barro absorbe si no una parte del agua destinada al sustrato.
Dividir y trasplantar, paso a paso
- Riegue la planta una hora antes. Un cepellón húmedo se separa sin deshacerse; un cepellón seco se desmorona y arrastra las raíces finas.
- Saque el cepellón. Vuelque la maceta, con una mano plana sobre el sustrato, y golpee suavemente el fondo. No tire nunca de los tallos.
- Observe las raíces. Si se enrollan en espiral contra la pared, desenrédelas a mano o corte las más largas: si se dejan tal cual, seguirían girando sin colonizar el sustrato nuevo.
- Corte el cepellón en tres o cuatro bloques. Ponga el cepellón de canto y corte de un gesto limpio, como una porción de tarta. Cada bloque debe conservar una buena parte de raíces y de tierra. Separar los tallos uno a uno haría mucho más daño.
- Llene las macetas hasta un tercio de sustrato humedecido, coloque un bloque en el centro, rellene alrededor y apriete apenas con los dedos.
- Respete la profundidad original. El cuello, ese punto donde el tallo se une a las raíces, queda al mismo nivel que antes. Deje uno o dos centímetros libres bajo el borde para poder regar sin que rebose.
- Riegue enseguida, con suavidad, hasta que el agua asome por el agujero de drenaje. Vacíe el plato unos veinte minutos después.
Las dos semanas siguientes
Los primeros días son los de una convalecencia: las raíces cortadas cicatrizan y vuelven a salir, y la planta casi no crece.
La luz, lo primero. Coloque las macetas en el lugar más claro de la casa, sin pegarlas al cristal. Cuente de cuatro a seis horas de luz directa para aromáticas de cocina; por debajo, los tallos se alargan y las hojas se separan, y una lámpara de cultivo resulta útil. Cuidado con los cristales fríos en invierno: la albahaca se ennegrece a partir de unos 10 °C.
El agua después, pero sin excesos. Los bloques recién trasplantados ocupan un volumen de sustrato mayor que ellos; ese sustrato se mantiene húmedo mucho tiempo, y regarlos al ritmo de antes equivaldría a ahogarlos. El principio se detalla en nuestra guía regar las plantas de interior: se riega cuando el sustrato lo pide, nunca por calendario.
Nada de abono de momento. El sustrato nuevo alimenta a la planta durante tres o cuatro semanas. Pasado ese plazo, un abono líquido orgánico a razón de 5 mL por litro de agua, cada dos semanas de marzo a octubre, mantiene la producción. Se aporta siempre sobre un sustrato ya húmedo, nunca sobre un cepellón seco, y los aportes se suspenden en invierno, cuando el crecimiento se frena.
La primera poda al cabo de dos o tres semanas. Cuando las matas han arrancado y alcanzan unos quince centímetros, pince la punta de los tallos justo por encima de un par de hojas. De ese punto salen brotes nuevos y la planta se llena en vez de estirarse. Los botones florales se retiran en cuanto aparecen. El detalle de la poda figura en nuestra guía de la albahaca en hidroponía, y vale igual para una maceta de tierra.
Lo que más se suele fallar
- Separar plántula por plántula. Es el error más caro: se destruyen casi todas las raíces finas y el arranque no llega a producirse.
- Trasplantar a una maceta demasiado grande. Un volumen de sustrato muy superior al cepellón se mantiene húmedo demasiado tiempo y asfixia las raíces. Basta con un diámetro de 3 a 5 cm mayor que el anterior.
- Elegir un recipiente sin agujero. El agua se acumula en el fondo, fuera de la vista, y las raíces se pudren. Un macetero decorativo sigue siendo un macetero: la maceta con agujeros se mete dentro, y el agua que se acumula allí se vacía.
- Enterrar el cuello. Un tallo cubierto de sustrato húmedo acaba pudriéndose por la base.
- Compensar con un exceso de abono. Una planta debilitada no absorbe más: las sales minerales se acumulan, las puntas de las hojas se vuelven marrones y aparece una costra blanca en la superficie.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en arrancar una mata dividida?
Hay que contar de dos a tres semanas antes de ver brotes nuevos, y la paciencia es aquí la principal dificultad. Durante ese periodo las raíces cortadas cicatrizan y colonizan el sustrato nuevo, sin que pase nada por encima de la tierra. Una mata que se marchita un poco los dos primeros días y después se endereza es buena señal, no una alarma. En cambio, un follaje que amarillea con claridad al cabo de una semana indica casi siempre un exceso de agua.
¿Se puede trasplantar una aromática en invierno?
Sí en el caso de una planta comprada en maceta de supermercado, ya que ha crecido en invernadero y no sigue las estaciones del jardín. Un trasplante se hace normalmente durante el periodo de crecimiento, en primavera o a principios de verano, pero aquí esperar haría más daño que el propio gesto. El arranque será simplemente más lento si falta luz. Una lámpara de cultivo compensa en buena parte ese frenazo.
¿Hay que separar las plántulas una a una?
No, y es un error frecuente. Soltar cada tallo rompe casi todas las raíces finas y la planta tarda semanas en recuperarse, cuando lo consigue. Es mejor cortar el cepellón en tres o cuatro bloques enteros, cada uno con su parte de raíces y de tierra. Después, cada bloque se comporta como una pequeña mata autónoma.
¿Qué sustrato usar para trasplantar una aromática?
Sirve un sustrato de trasplante o un sustrato universal, siempre que drene bien. Un sustrato de siembra por sí solo sería demasiado pobre para una planta ya formada: mezclado a partes iguales con uno más rico, da en cambio un buen equilibrio. Las aromáticas mediterráneas como el tomillo y el romero agradecen un tercio de arena o de perlita de más. En todos los casos, la maceta debe estar agujereada.



















