Proteger una caja nido de los depredadores: gato, pico, garduña
Una caja nido se protege volviéndola inaccesible, nunca tomándola con el depredador. Altura y emplazamiento, placa de refuerzo alrededor del orificio, profundidad suficiente bajo la entrada y el calendario de las obras, que se hacen fuera del periodo de nidificación.

En esta guía
Proteger una caja nido consiste en volverla inaccesible, nunca en tomarla con el animal que se interesa por ella. Tres medidas cubren lo esencial: colocar la caja nido a 2 m de altura como mínimo, lejos de cualquier rama horizontal que pudiera servir de pasarela; reforzar el orificio de entrada con una placa metálica perforada al diámetro correcto; y dejar al menos 15 cm entre el orificio y el fondo, para que el nido quede fuera de alcance. Todas estas obras se hacen en otoño o en invierno, con la caja nido vacía.
Quién se interesa por una caja nido, y cómo
Cada depredador tiene su técnica, y cada una exige una defensa distinta.
- El gato doméstico vigila las idas y venidas de los padres, salta desde una rama o un murete y atrapa al pájaro al vuelo. Rara vez alcanza la nidada en sí, pero un adulto muerto durante la crianza condena a menudo a la puesta.
- El pico picapinos y la ardilla roja agrandan el orificio de entrada a picotazos o a dentelladas, hasta poder meter la cabeza o la pata.
- La garduña, la marta y la rata trepan por un tronco o por un muro y deslizan una pata por la abertura para alcanzar el contenido de la caja nido.
- La urraca y el arrendajo se posan en un palo o en un saliente y hurgan en la entrada con el pico.
El pico picapinos y la ardilla roja son especies protegidas. No cabe, por tanto, apartarlos de otro modo que haciendo resistente la caja nido, y lo mismo vale, por principio, para todos los demás: la depredación forma parte del funcionamiento de un jardín vivo. Esta guía trata únicamente de la solidez y del emplazamiento de la caja nido.
El calendario: todo se hace con la caja nido vacía
Es la regla que prevalece sobre todas las demás. Ninguna intervención en una caja nido ocupada, ni siquiera para colocar una placa de protección, ni siquiera «solo para comprobar». La molestia puede llevar a los padres a abandonar la puesta, y la orden ministerial francesa del 29 de octubre de 2009 prohíbe la perturbación intencionada de las aves protegidas, en particular durante el periodo reproductor.
La ventana de trabajo es, por tanto, la misma que para la limpieza anual: de finales de septiembre a octubre, cuando las últimas nidadas ya han volado, y hasta el invierno. Una caja nido reforzada en otoño tiene además tiempo de ser localizada por las aves antes de la primavera. El método de limpieza, que conviene hacer a la vez, se describe en Limpiar una caja nido.
Si un depredador ha aparecido en plena temporada, la única respuesta aceptable es observar de lejos, con prismáticos, y anotar lo que habrá que corregir el otoño siguiente.
Contra los gatos: primero el emplazamiento
Una caja nido bien situada resuelve la mayor parte del problema.
La altura. Al menos 2 m en un jardín, y más si la especie elegida lo permite: la LPO indica de 2 a 5 m para el herrerillo común y de 2 a 6 m para el carbonero común.
El despeje. Ni rama horizontal, ni tutor, ni cable, ni coronación de muro en las inmediaciones de la entrada. Un gato salta mucho más lejos de lo que se imagina; lo que cuenta es la ausencia de puntos de apoyo a la altura de la caja nido.
El tronco. En un árbol aislado, un manguito liso de metal fijado alrededor del tronco, colocado claramente por encima del suelo y cubriendo una banda de al menos 50 cm de alto, impide la subida. Hay que aflojarlo con regularidad para no estrangular el árbol, y no sirve de nada si una rama baja o un seto vecino permiten rodearlo.
Del lado del animal, las asociaciones de protección de las aves aconsejan mantener a los gatos dentro de casa al amanecer y al anochecer, los momentos en que más cazan, y en particular de marzo a agosto, durante la crianza de los pollos. La eficacia de un cascabel en el collar sigue siendo discutida y no exime de ninguna de las precauciones anteriores.
Contra los picos y las ardillas: reforzar el orificio
Un orificio de entrada agrandado unos milímetros lo cambia todo: deja pasar a especies más grandes, y a veces una pata.
La defensa es mecánica. Una placa metálica perforada al diámetro exacto del orificio, atornillada sobre el frontal, impide que la entrada se ensanche. La LPO la recomienda allí donde hay picos, ardillas o lirones caretos. El diámetro de la perforación debe corresponder a la especie elegida: de 26 a 28 mm para el herrerillo común, de 25 a 27 mm para el carbonero garrapinos, 32 mm para el carbonero común.
Dos detalles contribuyen también a ello:
- Una madera maciza y gruesa, de unos 2 cm y nunca menos de 1 cm, resiste mucho mejor que un contrachapado. El roble y el alerce son elecciones habituales.
- Un tejado claramente volado, que impida a un animal posado encima alcanzar la entrada por arriba.
Este modelo ilustra los dos puntos que cuentan: paredes de 20 mm y un orificio situado a 17 cm por encima del suelo de la caja, es decir, por encima del mínimo de 15 cm que aconseja la LPO. La elección del diámetro según la especie se detalla en ¿Qué caja nido elegir?.
Contra la garduña y los trepadores: la profundidad
Un depredador que ha llegado al frontal intenta meter la pata por el orificio. Lo que se lo impide es la distancia entre la entrada y el nido.
- Al menos 15 cm entre el orificio de entrada y el fondo, según la LPO. Es la cifra que hay que comprobar antes de cualquier compra; muchas cajas nido decorativas se quedan muy cortas.
- Ningún palo de posada bajo el orificio. No sirve de nada a los herrerillos, que entran directamente, y ofrece un apoyo perfecto a una urraca, a una ardilla o a un gato. Si lo hay, se sierra a ras.
- Un frontal grueso, o un corto túnel de entrada añadido por dentro, alarga todavía más el camino que hay que recorrer.
- Una sujeción sólida, a un tronco o a un muro, antes que una suspensión que oscila: una caja nido que se mueve se visita con más facilidad.
| Depredador | Lo que intenta | La defensa |
|---|---|---|
| Gato doméstico | Vigila a los adultos desde un apoyo cercano | Altura, despeje, manguito en el tronco |
| Pico picapinos | Agranda el orificio con el pico | Placa metálica perforada, madera gruesa |
| Ardilla roja | Roe la entrada, se instala en la cavidad | Placa metálica, tejado volado |
| Garduña, marta | Mete la pata por la abertura | 15 cm como mínimo bajo el orificio, sin palo de posada |
| Urraca, arrendajo | Hurga en la entrada con el pico | Retirada del palo de posada, frontal grueso |
| Rata | Trepa por el tronco o por el muro | Manguito liso, alejamiento de los comederos |
Una observación sobre la ubicación: más vale alejar la caja nido del punto de alimentación. Un comedero concentra las idas y venidas, los granos caídos atraen a los roedores, y la vecindad inmediata de ambas instalaciones hace que la caja nido resulte más visible. Una distancia de unos metros entre las dos basta en un jardín corriente.
Lo que no hay que hacer
- Atrapar, capturar o desplazar a un animal. No es el asunto ni la solución, y las especies afectadas están en parte protegidas.
- Untar un tronco de grasa, de alquitrán o de un producto pegajoso. La liga y los productos engomados están prohibidos; hieren tanto al animal señalado como a los demás, y dañan el árbol.
- Colocar alambre de espino o tela metálica cortante alrededor de la entrada o del tronco: las aves se hieren las primeras.
- Añadir un palo de posada para «ayudar» a las aves a entrar.
- Abrir la caja nido en temporada para comprobar los daños.
- Multiplicar cajas nido idénticas una al lado de otra. La LPO aconseja respetar de 15 a 20 m entre dos cajas nido de herrerillo común y de 40 a 50 m entre dos de carbonero común; las parejas apretadas se molestan entre sí y delatan el lugar.
Una caja nido que sigue vacía no es necesariamente una caja nido visitada por un depredador: la orientación, la altura o la fecha de colocación explican la mayoría de los fracasos, como detalla Una caja nido que sigue vacía. Y para el conjunto de los gestos que hacen venir a los herrerillos y carboneros, véase Cómo atraer a los herrerillos al jardín.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿Cómo impedir que un gato atrape a los pájaros de la caja nido?
El emplazamiento lo hace casi todo: al menos 2 m de altura y ningún apoyo a distancia de salto, ni rama horizontal ni coronación de muro cerca de la entrada. En un árbol aislado, un manguito liso de metal alrededor del tronco impide la subida, siempre que se afloje a medida que el árbol crece. La LPO aconseja además mantener a los gatos dentro de casa al amanecer y al anochecer, sobre todo de marzo a agosto. La eficacia de un cascabel en el collar sigue siendo discutida.
Un pico ha agrandado el orificio de mi caja nido, ¿qué hago?
La reparación espera al final de la temporada de cría, en otoño. Una placa metálica perforada al diámetro deseado se atornilla entonces sobre el frontal, por encima de la abertura ensanchada: de 26 a 28 mm para el herrerillo común, 32 mm para el carbonero común. Si la madera está partida a lo largo de un buen trecho, más vale cambiar el frontal, o incluso la caja nido. El pico picapinos es una especie protegida: no cabe apartarlo de otro modo.
¿Se puede proteger una caja nido que ya está ocupada?
No. Cualquier intervención en una caja nido ocupada puede hacer que se abandone la puesta, y la perturbación intencionada de las aves protegidas en periodo reproductor está prohibida. La única conducta posible es observar de lejos, con prismáticos, y anotar lo que habrá que corregir. Las obras se hacen entre finales de septiembre y el invierno, con la caja nido vacía y limpia.
¿Hay que alejar la caja nido del comedero?
Es preferible. Un comedero concentra el paso y los granos caídos atraen a los roedores, lo que hace que la zona sea más frecuentada por los depredadores. Separar claramente ambas instalaciones limita además los conflictos entre aves en el momento de la nidificación. En todo caso, las dos tienen exigencias de emplazamiento distintas: la caja nido busca tranquilidad, y el comedero, espacio despejado.



















