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Consejo

Alimentar a un erizo: qué darle y qué no darle nunca

En circunstancias normales, un erizo no necesita que lo alimenten: el agua es la única ayuda verdaderamente útil. Los alimentos prohibidos, las raras situaciones que justifican un aporte y la forma de hacerlo sin perjudicarlo.

La rédactionPublicada el · 7 min de lectura
Hérisson en gros plan au crépuscule

La respuesta corta suele sorprender: por regla general, un erizo de jardín no debe ser alimentado. La LPO recuerda que los alimentos que se le ofrecen suelen ser inadecuados y que reunir a estos animales solitarios alrededor de un cuenco favorece la transmisión de enfermedades y de parásitos. La ayuda realmente útil va por otro lado: un platillo de agua fresca cambiada cada día, un jardín rico en insectos y en babosas, y ningún granulado antibabosas. La leche, por su parte, hay que descartarla por completo.

Lo que un erizo come por su cuenta

El erizo europeo (Erinaceus europaeus) es un insectívoro nocturno. Su menú natural se compone de coleópteros y sus larvas, tijeretas, orugas, lombrices de tierra, babosas, caracoles, ciempiés y, de vez en cuando, huevos o carroña. Recorre una distancia importante cada noche para encontrar ese alimento: alrededor de una milla, es decir 1,6 km, según la asociación británica Hedgehog Street.

Esa distancia explica por qué un cuenco es una mala respuesta a un buen problema. A un erizo no lo alimenta un jardín: lo alimenta una red de jardines que atraviesa. Hacer las vallas permeables, con aberturas de unos 13 × 13 cm a ras de suelo, amplía su despensa mucho más que cualquier plato. La guía acoger al erizo en el jardín detalla estos arreglos.

También conviene recordar su estatus: el erizo es una especie protegida en Francia, en virtud de la orden del 23 de abril de 2007. Está prohibido capturarlo, destruirlo o molestarlo intencionadamente, así como transportar o tener un animal tomado de la naturaleza. Acogerlo no es domesticarlo ni quedárselo.

Por qué la alimentación regular plantea problemas

Cuatro razones, todas documentadas por las asociaciones de protección.

Los alimentos ofrecidos son poco adecuados. El pienso para gatos del comercio suele ser demasiado rico en sal y en grasas para un insectívoro, y una alimentación desequilibrada provoca trastornos óseos y digestivos, sobre todo en los jóvenes en crecimiento.

El cuenco reúne a animales solitarios. Un punto de alimentación concentra a varios individuos en el mismo sitio, noche tras noche, lo que favorece la transmisión de parásitos y de enfermedades entre ellos.

Crea dependencia y falsea las referencias. Un animal que encuentra cada tarde comida fácil deja de prospectar, reduce su territorio y se queda desamparado el día en que el cuenco desaparece, durante unas vacaciones por ejemplo.

Atrae a otros comensales. Ratas, gatos asilvestrados, garduñas y zorros vienen también, con los conflictos vecinales y los riesgos sanitarios que eso conlleva.

El agua: la única ayuda realmente útil

En periodo seco, el agua suele faltar más que la comida, en particular durante los veranos calurosos y los otoños secos, cuando el suelo endurecido vuelve inaccesibles las lombrices.

Un platillo sirve si cumple tres condiciones:

  1. Poco profundo y de bordes inclinados, para que un erizo joven o un insecto caído al agua pueda salir sin agotarse.
  2. Pesado y estable, apoyado directamente en el suelo, en un rincón tranquilo y lejos de un arbusto denso donde un gato pudiera esconderse al acecho.
  3. Cambiado cada día, y cepillado con agua limpia una vez por semana. Un agua estancada transmite enfermedades y sirve de criadero a los mosquitos.

Este platillo de gres de 35 cm de diámetro, con 4 cm de profundidad como máximo y borde inclinado, responde a esos tres puntos; unos cuantos cantos rodados colocados en el centro permiten a las abejas y a los pájaros pequeños beber sin ahogarse. Beneficia a toda la fauna menuda, no solo al erizo. Su ficha indica un ritmo mínimo de dos días entre dos cambios de agua: para un punto de agua frecuentado de noche por un erizo, la renovación diaria sigue siendo la regla.

Un punto de agua mayor, estanque o piscina, exige en cambio una precaución: una tabla rugosa, un trozo de malla metálica o unas piedras que formen una rampa de salida. Un erizo nada, pero no supera una pared lisa y acaba ahogándose.

Lo que nunca se da

AlimentoPor qué
Leche, nata, quesoEl erizo digiere muy mal la lactosa: diarreas, deshidratación, a veces desenlace fatal. Es el error más extendido y el más grave
Pan, biscotes, cereales azucaradosNingún valor nutritivo para un insectívoro, y trastornos digestivos
Restos de comida, embutidos, platos saladosDemasiada sal y demasiada grasa para un mamífero pequeño
Gusanos de la harina, cacahuetes, semillas para pájarosDesequilibrio entre calcio y fósforo: consumidos en cantidad, debilitan el esqueleto
Pienso o comida húmeda a base de pescadoMal tolerados y muy olorosos, atraen a gatos y ratas
Fruta, verdura, golosinas azucaradasNingún sitio en la dieta de un insectívoro, y fermentaciones digestivas
Granulados antibabosas y pesticidasEnvenenan al erizo directamente o a través de sus presas, y eliminan su alimento

A esta lista se suma una evidencia que a menudo se olvida: nunca hay que dejar comida a libre disposición de forma permanente, ni un cuenco olvidado al sol.

Los raros casos en los que un aporte se justifica

Tres situaciones, y solo tres.

  • Un otoño muy seco, cuando el suelo endurecido priva al animal de lombrices y de larvas justo antes de la hibernación.
  • Un joven de camada tardía, visiblemente ligero al acercarse el frío, que todavía tiene que ganar peso antes de hibernar.
  • Una indicación dada por un centro de recuperación, tras una llamada.

En caso de duda, el buen reflejo es telefonear primero a un centro de recuperación de fauna silvestre. Solo él puede decir si un animal necesita realmente ayuda y qué hay que darle.

Si el aporte se justifica, se hace así: pienso para gatos sin pescado, en pequeña cantidad, eventualmente humedecido, dejado a primera hora de la noche en un rincón resguardado, lejos de los gatos. El platillo de agua acompaña siempre a la comida. A la mañana siguiente se retira todo lo que queda y se lava el recipiente. Se deja de hacerlo en cuanto cesa la situación que justificaba el aporte.

Para observar sin molestar, vale más un aparato que una linterna: una cámara de fototrampeo con visión nocturna muestra quién viene realmente, y los ajustes útiles evitan noches enteras de vídeos vacíos.

Alimentar sin cuenco: hacer que el jardín sea rico en presas

Este es el verdadero tema, y no cuesta nada.

  • Eliminar los pesticidas y los granulados antibabosas. Las babosas y los caracoles forman parte del menú; suprimirlos equivale a vaciar la despensa, y los granulados envenenan además al depredador.
  • Dejar un montón de hojarasca y un montón de leña en un rincón tranquilo: los invertebrados se multiplican allí y el erizo viene a cazar.
  • Segar menos a menudo y más alto, y conservar una franja de hierba alta a lo largo de un seto.
  • Hacer compost, preferiblemente en montón o en un cajón abierto por abajo: un compost bulle de lombrices y de larvas.
  • Plantar un seto de especies autóctonas en lugar de una hilera de coníferas.

Un refugio tranquilo completa el conjunto, para el día, el parto del verano y la hibernación desde finales de otoño hasta principios de primavera.

Se coloca en el rincón más tranquilo del jardín, bajo un seto o contra un montón de leña, con un puñado de hojarasca seca dentro. Una vez ocupado, ya no se abre: un erizo despertado en plena hibernación consume reservas muy valiosas.

Queda una señal que conviene conocer: un erizo activo en pleno día casi siempre tiene un problema, igual que un animal muy flaco, herido o inmóvil al descubierto. En ese caso hay que contactar sin esperar con un centro de recuperación, mantener al animal tranquilo en una caja de cartón manipulándolo con guantes gruesos, y no darle ni leche ni comida mientras se esperan las indicaciones. Para saber si un erizo frecuenta el jardín sin tener que buscarlo, la guía las señales de presencia del erizo explica qué hay que detectar, y los refugios y pasos se reúnen en la sección Erizos.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Se le puede dar leche a un erizo?

No, nunca, bajo ninguna forma. El erizo digiere muy mal la lactosa y la leche le provoca diarreas que pueden resultarle fatales, sobre todo en los jóvenes. La nata y el queso hay que descartarlos por la misma razón. Solo debe ofrecerse agua fresca.

¿Hay que alimentar a los erizos en invierno?

No. El erizo hiberna desde finales de otoño hasta principios de primavera y no se alimenta durante ese periodo. Dejar comida corre el riesgo de despertar a un animal que consumiría entonces sus reservas para nada. La ayuda se juega antes, en otoño, dejando el jardín rico en presas.

¿Qué pienso darle a un erizo, y en qué cantidad?

Únicamente en las raras situaciones que lo justifican, y después de haber pedido consejo a un centro de recuperación: pienso para gatos sin pescado, en pequeña cantidad, dejado a primera hora de la noche en un rincón resguardado. El resto se retira a la mañana siguiente y el recipiente se lava.

¿Son buenos los gusanos de la harina para los erizos?

No, pese a su reputación. Consumidos en cantidad, desequilibran la relación entre calcio y fósforo y debilitan el esqueleto, sobre todo en los jóvenes. Los cacahuetes y las semillas para pájaros plantean el mismo problema y no convienen a un insectívoro.

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