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Guía

¿Vive un erizo en mi jardín? Las señales que no engañan

Ruidos de masticación al anochecer, agujeros escarbados en el césped, excrementos, pasos bajo la valla: los indicios que delatan a un erizo en el jardín, y cómo confirmar su presencia sin molestarlo.

La rédactionPublicada el · 7 min de lectura
Hérisson en gros plan au crépuscule

Un erizo se detecta primero por el oído y por el suelo, mucho antes de que se le vea. Las señales más reveladoras son ruidos de masticación, gruñidos y olfateo al anochecer, pequeños agujeros escarbados en el césped o los macizos, excrementos sobre la hierba y pasos desgastados bajo un seto o una valla. Para salir de dudas, dos herramientas bastan: un túnel de huellas o una cámara de fototrampeo. Y una vez confirmada su presencia, la regla es sencilla: es un animal salvaje y protegido, se le ayuda sin retenerlo nunca.

Por qué se le ve tan poco

El erizo europeo (Erinaceus europaeus) es activo sobre todo de noche. Sale a buscar comida al anochecer y pasa el día escondido en un refugio. También puede recorrer una distancia importante en una sola noche, de un jardín a otro: el que escuchas una noche no está necesariamente ahí al día siguiente.

A esto se suma la hibernación. Desde el otoño hasta la primavera, según las temperaturas y las regiones, duerme en un nido de hojas y se vuelve prácticamente invisible. Buscar señales de su presencia tiene, por tanto, más sentido de la primavera al otoño, en las noches templadas.

Los ruidos de la noche

Suele ser el primer indicio, y el más sorprendente. Para un animal tan pequeño, el erizo es ruidoso. Cuando come, mastica ruidosamente, gruñe, se irrita, escarba entre las hojas muertas y olfatea fuerte. Al escarbar el suelo, puede proyectar tierra bastante lejos.

Fuera de estos ruidos de comida, su repertorio es limitado. A veces se le oye chascar en momentos de gran excitación, y las crías que buscan a su madre emiten un pequeño silbido.

Para escucharlo, sal al anochecer en una tarde tranquila, quédate inmóvil y en silencio cerca de un seto o un macizo, y deja que tus ojos se acostumbren a la oscuridad. Si quieres iluminar, hazlo brevemente y nunca directamente sobre el animal.

Los excrementos

Los excrementos son uno de los indicios más fiables de que un erizo frecuenta el jardín. Se encuentran sobre el césped, a lo largo de los bordes o cerca de los sitios donde se alimenta. Son oscuros y alargados, y como el erizo se alimenta sobre todo de invertebrados (lombrices, orugas, escarabajos, babosas, arañas), a menudo se distinguen restos de insectos.

Cuidado, sin embargo: otros pequeños mamíferos también dejan excrementos en el jardín. Un excremento aislado no prueba nada; es la repetición de indicios lo que cuenta. Nunca los manipules a mano desnuda.

Las huellas en el suelo y los pasos

Los pequeños agujeros escarbados

El erizo busca sus presas avanzando despacio, con el hocico pegado al suelo. Excava pequeños agujeros, levanta cortezas y hurga bajo las hojas. Céspedes o macizos ligeramente removidos por la mañana, sin toperas ni tierra amontonada, pueden ser obra suya.

Las trochas y los agujeros bajo la valla

Un animal que pasa cada noche por el mismo sitio acaba marcando el terreno: hierba tumbada a lo largo de un seto, una pequeña trocha bajo un arbusto, tierra apisonada al pie de una valla. Un agujero al ras del suelo bajo una malla, que reaparece cuando se tapa, es una señal clásica de paso.

El cuenco vacío

Un cuenco de gato o de perro dejado fuera y vaciado durante la noche también puede delatar su visita. Mejor, sin embargo, no convertirlo en costumbre: la LPO desaconseja alimentarlo de forma permanente, ya que debe seguir cazando sus presas. Recoge los cuencos por la noche.

Su refugio: dónde se esconde de día

El erizo descansa en montones de vegetales: hojas muertas, ramas, zarzas, hierbas secas. Estos montones le sirven para descansar, parir, criar a sus pequeños e hibernar. Se encuentran en setos, zarzales, al pie de tocones, pero también bajo una lona, una chapa o en un hueco sanitario.

Si crees haber encontrado un refugio, no lo toques y no levantes las hojas para comprobarlo. En primavera y verano puede albergar a una hembra y sus crías; en invierno, a un erizo en hibernación. En ambos casos, la molestia le sale cara.

Confirmar su presencia sin molestarlo

El túnel de huellas

Es el método utilizado por Mission Hérisson, una encuesta de ciencia ciudadana llevada por la LPO junto con Mosaic, el centro de competencias del Museo Nacional de Historia Natural. El principio: un túnel colocado en el suelo, con un cebo en el centro, una banda de tinta a cada lado y hojas de papel en los extremos. El animal que lo atraviesa de noche deja sus huellas en el papel.

El protocolo de la encuesta prevé colocar el túnel cinco noches seguidas en el mismo sitio, preferiblemente a lo largo de un seto, una valla o un muro, y recoger las hojas por la mañana temprano. Aunque no participes en la encuesta, es una forma sencilla, sin ningún contacto, de saber quién pasa por el jardín. Y si te inscribes, tus registros, incluidas las noches sin huella, ayudan a los científicos a seguir la evolución de las poblaciones.

La cámara de fototrampeo

Una cámara de fototrampeo infrarroja se dispara al paso del animal, sin flash visible: no lo molesta y además te muestra lo que hace. Colócala cerca de un paso supuesto, al pie de un seto o frente a un platillo de agua, a la altura de un erizo. Todos los ajustes se detallan en nuestra guía Cámara de fototrampeo en el jardín: colocación y ajustes.

El material

Una vez establecida su presencia, puedes facilitar sus idas y venidas. Una abertura al pie de la valla conecta tu jardín con los de los vecinos; un refugio colocado en un rincón tranquilo completa los montones de hojas y madera.

Refugios, pasos y material de observación están reunidos en la sección Erizos.

Un erizo vive en tu jardín: qué hay que hacer

  • Abrir el jardín. Practica una abertura de unos 13 × 13 cm al ras del suelo en las vallas —suficiente para cualquier erizo, demasiado pequeña para la mayoría de los perros— y propón la idea a tus vecinos: un solo jardín no basta para alimentarlo.
  • Conservar un rincón tranquilo. Deja un montón de hojas o de ramas, un seto sin recortar al ras, algunas hierbas altas.
  • Ofrecer agua en periodo seco, en un platillo poco profundo, nunca leche.
  • Eliminar los peligros. Nada de gránulos antibabosas ni pesticidas, una tabla rugosa para salir de un estanque, una inspección de las hierbas altas antes de segar o desbrozar, y nunca un montón de ramas quemado sin haberlo desplazado antes.

Todos estos gestos se detallan en nuestra guía El erizo en el jardín: acogerlo sin molestarlo, y se integran en un jardín favorable a la biodiversidad.

Lo que no hay que hacer: es una especie protegida

En Francia, el erizo europeo está íntegramente protegido en virtud del artículo L411-1 del código del medio ambiente, por la orden del 23 de abril de 2007. Está prohibido destruirlo, capturarlo, retirarlo o perturbarlo en su medio. Su tenencia, su transporte y su comercio están prohibidos, incluso con las mejores intenciones. La LPO recuerda que cualquier atentado contra los individuos o sus lugares de reproducción es un delito.

En concreto: no se recoge para «ponerlo a salvo» en casa, no se traslada a otro jardín, no se alimenta todo el año y no se abre su refugio.

Un erizo en dificultad: cuándo intervenir

Ver un erizo en pleno día no siempre es señal de un problema. Sin embargo, hay que actuar si presenta una herida, sangre, una fractura, moscas o parásitos en gran número, si parece letárgico, o si se trata de una cría muy pequeña, rosada y con los ojos cerrados, encontrada fuera del nido.

En ese caso:

  1. Llama a un centro de recuperación de fauna silvestre antes de cualquier gesto. La LPO gestiona varios centros y, en otros lugares, remite a la red nacional de centros de recuperación. Avisa siempre al centro antes de trasladar al animal.
  2. Mientras esperas sus indicaciones, con guantes, coloca al erizo en una caja de cartón ventilada, forrada con papel de periódico y un paño polar, en un lugar tranquilo.
  3. No le des ni leche ni comida sin el consejo del centro.

Un erizo herido debe llevarse a un centro de recuperación autorizado. Quedárselo en casa para curarlo, incluso con buena intención, sigue estando prohibido: equivale a tener en cautividad un animal protegido.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿A qué hora se ve un erizo en el jardín?

De la primavera al otoño, sale sobre todo al principio y al final de la noche. En invierno hiberna y se deja ver muy raramente.

¿Se puede quedar uno con un erizo encontrado en su jardín?

No. Es una especie protegida: su captura y su tenencia están prohibidas, incluso para curarlo. Si está herido, contacta con un centro de recuperación de fauna silvestre, el único autorizado para hacerse cargo de él.

¿Se come el erizo las babosas del huerto?

Sí, las babosas forman parte de su dieta, junto con las lombrices, las orugas y los escarabajos. Es una razón más para desterrar los gránulos antibabosas, que pueden envenenarlo.

¿Puede un erizo vivir todo el año en el mismo jardín?

Puede tener allí su refugio, pero no todo su territorio: recorre varios jardines para alimentarse. De ahí la importancia de los pasos al pie de las vallas entre vecinos.

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