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Tutorial

Hacer un terrario con un niño: el experimento del ciclo del agua

Un bote, musgo, dos plantas: una actividad de una hora que enseña el ciclo del agua de verdad. Edades, seguridad, pasos y qué se observa después.

La rédactionPublicada el · 6 min de lectura
Mains gantées plantant une fittonia dans un bocal

Un terrario cerrado es uno de los pocos experimentos científicos que se pueden hacer en casa en una hora y cuyo resultado se mira durante meses. El niño ve el agua evaporarse, condensarse en el vidrio y volver a caer: el ciclo del agua, de verdad, dentro de un bote puesto en una estantería. Cuente con una hora de montaje, un bote ancho, dos plantas y un adulto para el vidrio.

Lo que enseña de verdad

El ciclo del agua se explica con un esquema: el océano, la nube, la lluvia, el río. El esquema es correcto, pero sigue siendo abstracto.

En un terrario cerrado todo se ve:

  • la evaporación: el sustrato se seca en superficie durante el día;
  • la condensación: el vaho aparece en el vidrio, sobre todo por la mañana;
  • la precipitación: las gotas engordan y bajan por la pared;
  • la infiltración: el agua vuelve al sustrato y el ciclo empieza otra vez.

Y no se para nunca. Es esa permanencia la que impresiona a los niños: el bote está cerrado, nadie echa agua y, aun así, las plantas viven.

Se puede prolongar hacia la fotosíntesis —las plantas usan la luz, el agua y el dióxido de carbono— y hacia la descomposición, si cae una hoja y desaparece en unas semanas.

La edad y la seguridad

Menos de 6 años: el niño participa en la plantación y en el llenado, el adulto sujeta y maneja el recipiente. Es preferible un bote de plástico transparente apto para alimentos al vidrio.

De 6 a 9 años: el niño hace casi todo, el adulto supervisa el vidrio y las tijeras.

A partir de los 10 años: con autonomía, con un adulto cerca.

El vidrio es el único punto de atención real. Elija un bote ancho, grueso y bajo, tipo bote de mermelada. Evite las damajuanas finas, las campanas con pie y todo lo que vuelque.

El sustrato no es un alimento: lavado de manos al terminar, como en cualquier tarea de jardinería. Aquí no damos opiniones sobre toxicidad: por precaución, use solo plantas cuyo nombre conozca, descarte las plantas carnívoras y mantenga presente a un adulto. En caso de ingestión, llame a un centro de toxicología.

El material

  • un bote ancho con tapa o tapón;
  • un puñado de grava o de arcilla expandida;
  • dos o tres puñados de sustrato de terrario;
  • dos plantas pequeñas: la fittonia es perfecta para un niño, porque reacciona a la vista —sus hojas caen cuando tiene sed y se enderezan después del riego—;
  • un trozo de musgo;
  • una cuchara y un pulverizador.

Un kit evita comprar cinco sacos para un solo bote: vea Kit de terrario o comprar por separado.

El montaje, en seis pasos

  1. El drenaje. Dos centímetros de grava en el fondo. Explique por qué: el bote no tiene agujero, el agua sobrante tiene que ir a alguna parte.
  2. El sustrato. Cuatro o cinco centímetros, apretados con la yema de los dedos. Se puede hacer una pequeña colina a un lado: el relieve vuelve el paisaje más vivo.
  3. Las plantas. Cavar un hueco con la cuchara, sacar la planta de su maceta, enjuagar el cepellón con agua tibia, plantar y apretar alrededor.
  4. El musgo. Colocarlo y presionar con firmeza: es el gesto que los niños hacen demasiado flojo, y es el que decide el arraigo. Vea Cómo colocar el musgo.
  5. La pulverización. Unas pulverizaciones, no más. Insista: siempre se puede añadir agua, no se puede quitar.
  6. El cierre. Limpiar el interior del vidrio, cerrar y dejarlo en una habitación luminosa, nunca al sol.

Lo que se observa después

Proponga un cuaderno de observación, con una línea por semana: ¿hay vaho esta mañana? ¿Una hoja nueva? ¿Ha cambiado algo de color?

Las referencias de tiempo:

CuándoLo que se ve
Día 1 a 2Aparece el vaho: el ciclo ha arrancado
Semana 1Las plantas se enderezan tras el choque de la plantación
Semana 3 a 4Primeras hojas nuevas, el musgo verdea
Mes 2 a 3La composición se cierra, el paisaje parece natural
Mes 6Hay que podar lo que toca el vidrio

Si sale mal

Pasa, y es útil. Dominan dos causas:

Demasiada agua: el vidrio chorrea sin parar, las hojas se reblandecen. Se abre unas horas al día hasta que vuelve un vaho ligero. Vea Terrario demasiado húmedo.

Poca luz: todo palidece despacio. Se acerca a una ventana.

Miren juntos, nombren la causa, corrijan. Un terrario que se repara enseña más que un terrario que sale bien a la primera.

Para el aula

El formato funciona bien en grupo: un bote por pareja, un cuaderno de observación común y una comparación al cabo de un mes entre los botes colocados en distintos puntos del aula. La variable «luz» se ve entonces con mucha claridad de un bote a otro.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad?

Hacia los 6 años con un adulto para manejar el vidrio, y con relativa autonomía a partir de los 9 o 10 años. Por debajo de los 6 años, el niño participa en la plantación pero el adulto sujeta el recipiente.

¿Qué recipiente evita que se rompa?

Un bote de mermelada ancho y grueso, o un recipiente de plástico transparente apto para alimentos para los más pequeños. Evite las damajuanas finas y las campanas con pie, que son inestables.

¿Cuánto se tarda en ver algo?

El vaho aparece el primer o el segundo día, y eso ya es lo esencial de la demostración. El crecimiento visible de las plantas tarda de tres a cuatro semanas.

¿Qué hacer si el terrario del niño no sale bien?

Es información, no un fracaso. Ábralo, miren juntos qué ha pasado —demasiada agua, poca luz— y vuelvan a montarlo. Entender por qué enseña más que acertar a la primera.

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